Durante siglos, la ganadería ha sido la principal actividad y fuente de ingresos de las familias aranesas. Las casas del Valle siempre han tenido, junto a la residencia familiar, una o varias “bòrdes” dónde estabulaban los animales durante los largos meses de invierno.
La casa de alquiler en el Valle de Aran “Bòrda Guilhamuc”, llamada así por la casa propietaria del mismo nombre, constituye un ejemplo muy representativo de este tipo de edificaciones pastoriles. Construida a principios del siglo XIX, esta bòrda ha sido completamente restaurada y acondicionada como casa de alquiler en 2006, conservando la fisonomía y el carácter original de la construcción.
Entre otros elementos singulares, en la planta baja se ha conservado “eth rastilhèr” que, tradicionalmente, se utilizaba para dar de comer a las vacas. El volumen y la estructura del antiguo pajar, de más de siete metros de altura, configuran un espacio singular y lleno de encanto. El patio enlosado y el pequeño jardín tradicional anexo, completan, en la parte posterior de la casa, la belleza del conjunto.